Pasa y quédate

Perdona que haya tardado tanto en dejarte pasar. Antes de ti hubo otros que lo dejaron todo hecho un desastre. Pusieron la casa patas arriba y encima se largaron sin ayudar a recoger, sin ni siquiera hacer amago alguno de intentar arreglar los desperfectos, los muy maleducados. Tú, en cambio, entraste de forma sigilosa, sin hacer demasiado ruido,Sigue leyendo “Pasa y quédate”

De citas V

– Yo es que estoy muy bien así. Ahí estaba. La señal. Y por si no había quedado claro, siguió hablando: – Salgo por ahí, me lo paso bien… no busco nada serio. Segunda señal con luces luminosas. “Prohibido el paso”. Ella se apresuró a hacer su papel: – Claro, te entiendo. ¡A mí meSigue leyendo “De citas V”

Gris y rojo

Se quedó mirando su imagen en el espejo durante unos minutos. Después se puso de puntillas y se acercó un poco más. Tenía la impresión de que su piel cada vez tenía un tono más gris. Tan gris como el cielo de Londres, como su gente, como su carácter, como Octubre. Tan gris como lasSigue leyendo “Gris y rojo”

No me gustas

Si fuera tan fácil pronunciar esas tres palabras. Si se pudiera decir claramente, de buen rollo, como personas adultas: “oye, es que no me gustas”. Sería tan sencillo. Ya… Ahora imagina frente a ti un rostro apenado y unos ojos tristes mirándote con decepción, mientras das una patada a sus ilusiones y con un toqueSigue leyendo “No me gustas”

De citas IV

Tenía la nariz congelada. Y no es que fuera uno de esos días especialmente fríos, pero su nariz parecía siempre un cubito de hielo. Ese hielo de más que solía quitar a los cubatas para evitar el dolor de garganta al día siguiente. Diciembre se había marchado tal y como había llegado: sin avisar. HabíaSigue leyendo “De citas IV”