Imperfecciones

Me encanta tu boca. Esa manera que tienes de sonreír, así, tan tuya, torciendo ligeramente los labios hacia un lado. Inconfundible. Y el sonido que sale de ella cuando algo te hace gracia, como una cascada, pues si algo te define es tu carácter risueño. También adoro tu humor ácido, esas frases geniales que sueltas en el momento, casi sin pensarlo. Tu naturalidad.

Me encanta que me sorprendas con planes inesperados al salir del trabajo, planes que me hacen olvidar los informes, las reuniones y las largas horas de oficina. Coger el coche e irnos a cualquier sitio a la aventura, sacar entradas para una nueva obra de teatro… Va, un día eliges tú y otro yo. Tu mente siempre está maquinando algo para sacarnos de la rutina.

Me fascinan tus ojos. Brillantes y transparentes, como tú. Pero si hay algo que me encanta de ti, es esa manía que tienes de salirte con la tuya. Me divierte discutir contigo y llevarte la contraria, que me crispes los nervios porque a veces no consigamos entendernos. A decir verdad, creo que nunca nos entenderemos en ciertos temas, esos que aparecen a escondidas entre conversaciones aparentemente inofensivas.

imperfecciones

Estamos en un bar y tu risa estalla, escuchándose por todas partes. A veces creo que te ríes por cualquier cosa. Y ya estás otra vez bromeando cuando sabes que tengo un mal día ¿Es que no puedes tomarte las cosas más en serio? Estoy hasta arriba en el trabajo y aún así he tenido que aceptar a regañadientes tu idea de ir a cenar a ese restaurante hindú. Otra vez. Cuando sabes que no me acaba de convencer.  Siempre te sales con la tuya. Mira que eres cabezota.

Suelto un bufido de resignación y me miras con esa sonrisa irónica. Y entonces me pregunto qué es lo que te sacará de quicio de mí. Si será cada vez que me ves aparecer quince minutos tarde haciendo como si no pasara nada, o cada vez que te respondo con un gruñido mientras preparas el café –ya te avisé de mis malos despertares–, o, a lo mejor, cada vez que me olvido de una fecha importante.

Pero el caso es que ahí estás tú, con tu sonrisa ladeada, tus frases geniales, tu terquedad y tu capacidad de salirte con la tuya.

Con tus imperfecciones.

Y aguantando las mías.

Silvia Resola.
@silresola

Canción: Born to die – Lana Del Rey
Foto: Tumblr

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